Por qué no queremos hormigas en nuestras cabezas

foto hormigas

En MedioMundo nos encanta entender cómo funciona nuestra cabeza, y por eso estudiamos y leemos (y compartimos) mucho sobre el tema. Una de las cosas más interesantes de las que está hablando la ciencia es la neuroplasticidad: la capacidad que tiene el cerebro para transformarse a medida que experimentamos diferentes situaciones o aprendemos nuevas habilidades, ya sea para recuperarse de lesiones o para modificar conductas.

¿Y porqué nos interesa la neuroplasticidad? Porque es la comprobación empírica de que podemos transformar nuestra manera de pensar y sentir y accionar.

Así llegamos al Dr. Daniel Amen, un reconocido psiquiatra y neurólogo estadounidense, experto en salud cerebral. Una de sus teorías más conocidas es la de ANT (ant=hormigas en inglés). No se refiere a esos bichitos negros que, si aparece uno en tu picnic no pasa nada, pero si aparecen un montón te arruina el programa… sino a los Automatic Negative Thoughts: pensamientos negativos automáticos.

Se estima que cada día circulan por nuestra mente aproximadamente unos 60.000 pensamientos, la mayoría a nivel inconsciente. O sea, pensamos cosas sin pensar que, de cualquier manera, impactan sobre nuestra salud, estado de ánimo y comportamiento.

Volvamos al Dr. Amen. Lo que él propone es identificar de manera consciente estas “hormigas”, estos ANTs que suelen ser exagerados e infundados, y se convierten en barreras limitantes. Solo reconociendo estos pensamientos negativos podemos neutralizarlos y transformarlos en pensamientos más positivos y realistas.

Los y las invitamos a desafiar sus creencias, repasando esta lista de 9 ANTs que describe el Dr. Amen.

🐜 “SIEMPRE/ NUNCA”: Nos centramos en palabras como siempre, nunca, nadie, todo el mundo. Vemos las cosas en términos extremos, sin tener en cuenta otras posibilidades. “Nunca voy a conseguir ese puesto”, “Todo el tiempo me pasa lo mismo”. ¿Es tan así? ¿de verdad te pasa tooooodo el tiempo? 

🐜 “TODO O NADA”: No existen los términos medios, pensamos en blanco y negro. «Si no logro hacerlo perfecto, entonces no tiene ningún sentido hacerlo». Y ahí nos quedamos, atascados en el mismo lugar.

🐜 LEER LA MENTE: Creemos saber lo que otra persona está pensando, aunque no nos lo diga o sin tener evidencia concreta. “Está enojado conmigo, por eso ni me saludó cuando llegó, Asi que no le voy a contar esa idea que tengo porque no la va a aprobar”. Quien sabe… quizás esa persona tiene un mal día, y no tiene nada que ver con vos.

🐜 ADIVINACIÓN: Es cuando predecimos el futuro, que suele ser negro. Tan negro que ni vale la pena intentarlo. “No voy a conseguir ese cliente”, “No me van a contratar porque ya tengo XX años”. ¿Te sorprendiste alguna vez cuando las cosas salieron mejor de lo que esperabas?. Es un clásico, cuando saltamos esa barrera nos encontramos con grandes aprendizajes.

🐜 FOCO EN LO NEGATIVO: Vemos solo la parte mala. No importa si te aprobaron las últimas 8 campañas, si en la última reunión te pidieron nuevas alternativas sentís que ya no servís para esto. O si todo el equipo te felicitó por la presentación, si hay un sólo «pero», es lo único que ves.

🐜 ANCLARTE EN TUS SENTIMIENTOS: Creemos en los sentimientos negativos sin analizarlos ni cuestionarlos. “Siento que no me escuchan” “No voy a poder resolver esto”. Los sentimientos son subjetivos y están basados en interpretaciones. ¿Tenés motivos reales para sentirte así, o es algo que arrastrás de otras experiencias?.

🐜 PENSAMIENTO CULPOSO: Cuando te decís cosas como debería, o tengo que, o ya es hora de... no estás conectando con tus deseos o ganas de hacer, sino con imposiciones que te juegan en contra: es muy difícil cumplir con mandatos ajenos!

🐜 CULPAR: Responsabilizar a otras personas de lo que te pasa te pone en un lugar de víctima, sin asumir la parte que te toca. Te paraliza. No podés cambiar algo que no te hace bien si no depende de vos. Sólo podés tomar cartas en el asunto si hay una cuota de responsabilidad y margen de acción.

🐜 ETIQUETAR: Cuando etiquetás, a vos o a otras personas, tus percepciones quedan fijadas. Si Juan es intolerante, nunca vas a poder razonar con él. Si vos no tenés habilidad para los deportes, no vas a probar diferentes alternativas hasta dar con alguna que te guste.

Podríamos jurar que al repasar esta lista te identificaste con muchos de estos pensamientos que, como hormigas de fiesta en el picnic, te comen la cabeza. Seguramente te diste cuenta de que estos pensamientos negativos automáticos suelen ser exagerados y generalmente inexactos. Como decíamos antes, poder reconocerlos es un GRAN paso para poder transformarlos en positivos, y en el camino transformarte vos también.

Te dejamos acá 10 tips para potenciar el proceso de transformación:

#1 👉🏻 CUESTIONÁ TUS PENSAMIENTOS: preguntate si son realmente ciertos, si estás exagerando o si hay otras formas de ver la situación. Hacelo con objetividad, buscá evidencia que respalde o refute tus pensamientos.

#2 👉🏻 HABLATE DE UNA MANERA MÁS POSITIVA: En vez de decirte cosas negativas, trata de hacerlo de una manera más compasiva. Por ejemplo, en lugar de decirte «Soy un fracaso», pensá «Estoy haciendo lo mejor que puedo y estoy aprendiendo de mis errores».

#3 👉🏻 APRENDE A REENFOCAR TUS PENSAMIENTOS: En lugar de centrarte en lo negativo, busca una perspectiva más positiva. Por ejemplo, en lugar de pensar «Esta reunión va a ser un bodrio», piensa «Puede ser una oportunidad para aprender algo nuevo».

#4 👉🏻 RODEATE DE PERSONAS POSITIVAS QUE TE HAGAN SENTIR BIEN Y QUE TE APOYEN: impacta directamente en la manera que te ves y en tu forma de pensar, potenciando tu autoestima.

#5 👉🏻 EVITÁ COMPARARTE CON OTRA GENTE: cada persona es única y tiene su propio camino.

#6 👉🏻 APRENDÉ A PERDONARTE y a centrarte en las soluciones en lugar de en los problemas.

#7 👉🏻 ENFOCATE EN LO QUE SI PODES CONTROLAR: mirar sólo lo que no podés controlar solo genera estrés e impotencia. Armá un plan de acción para abordar aquello que está en tus manos cambiar.

#8 👉🏻 EVITÁ ESTAR CERCA DE PERSONAS TÓXICAS: las personas que ven todo negro y están en modo queja permanente, influyen en tu estado de ánimo. Las emociones, como los bostezos, se contagian.

#9 👉🏻 APRENDÉ A CENTRARTE EN EL MOMENTO PRESENTE y a disfrutar de lo que tenés. No te obsesiones con el pasado o el futuro, puede aumentar la ansiedad.

#10 👉🏻 PRACTICÁ LA GRATITUD: Enfocate en las cosas positivas de tu vida y agradecé por ellas.

Los pensamientos negativos están ahí, afianzados y cómodos “porque siempre fue así”. Aunque si llegaste hasta acá sabés que esa frase es una hormiga gigante que hay que volar de nuestra mente. Gestionar nuestras emociones y nuestros pensamientos  (y nuestras 🐜🐜) es una habilidad que se puede entrenar, y desde MedioMundo podemos ayudarte a hacerlo.
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