¿Tabú o creencia? Hablemos de plata (cap.1)

¿Por qué nos cuesta tanto hablar de plata?

Porque lo aprendimos así.

Una y otra vez volvemos a lo mismo: hacemos lo que nos sale “naturalmente”, “orgánicamente” sin registrar que eso que nos sale así, de natural no tiene nada. Son cosas que aprendimos, no carga genética.

Y si es aprendido, lo podemos desaprender y volver a aprender distinto, de una manera que nos resulte más funcional.

Esa es la base de nuestro trabajo como coaches: para poder transformar (y transformarnos) necesitamos desarmar viejas creencias, resignificarlas y encontrar modelos que de verdad nos sean naturales, sustentables (en tanto tiene que ver con mis propios valores) y sostenibles (en el tiempo).

Dicho esto, basta de vueltas, hablemos de PLATA.

¿Y por qué nos cuesta tanto hablar de plata? Al fin y al cabo no son más que papelitos de colores que usamos para intercambiar bienes y servicios: yo tengo algo que vos necesitas, vos tenés algo que yo necesito.

Es como una herramienta mágica que nos ayuda a tener lo que queremos y/o necesitamos. ¿Herramienta? Definitivamente, pero de magia, cero. La plata es un elemento clave en nuestra vida diaria: la necesitamos para cubrir nuestros gastos actuales y ahorrar para el futuro.

Pero si ni siquiera podemos nombrarla, ¿cómo vamos a hacer para manejarla? (Lo que no se nombra, no existe ¿se acuerdan?).

Por algún motivo, la mayoría de la gente le da vueltas, o directamente le huye, a cualquier conversación donde se mencione dinero, plata, guita, morlacos, biyuya… No se habla de PLATA. Punto. Es tabú. Es de mala educación. Mal gusto. Indiscreción. Incluso (o aún más) dentro de nuestro círculo familiar y de amistades. Y así vamos por la vida como si fuera algo extraño y desconocido (cuanto menos hablamos, menos sabemos) y no algo que TODAS las personas tenemos DERECHO a tener (PLATA) para usarla, gastarla, invertirla, prestarla, perderla, disfrutarla.

Normalicemos hablar de PLATA (o la falta de). Es algo que todas las personas tenemos o necesitamos.

Quizás el origen de esta confusión viene de que el dinero es un símbolo ($-u$s-£-¥ o el que sea)

Este billete simboliza una manzana, este pilón es el alquiler, todos estos juntos  son las vacaciones. Pero no SON esas cosas, sino como decíamos al principio, son la MONEDA DE CAMBIO.

En esa confusión es que terminamos creyendo que la plata ES la manzana, o también ES éxito, prestigio y poder. Tremendo malentendido, se puede tener poder y prestigio sin tanta plata. Sino miremos a Margarita Barrientos.

Independientemente del significado que le demos a ese símbolo, la mayoría de las personas necesitamos dinero para sobrevivir en este mundo. Y, también la mayoría, trabajamos fuerte para ganarlo. Esa plata que ganamos nos sirve para pagar las cuentas, comprar lo que necesitamos e, idealmente, ahorrar para imprevistos o necesidades futuras. Es una herramienta para el bien. Y sin embargo, muchas veces asociamos el dinero a emociones negativas:

  • Vergüenza: porque no tener lo suficiente, o por tener más que la gente a tu alrededor.
  • Culpa: por gastar demasiado y ahorrar poco, por no cobrar lo suficiente.
  • Miedo: de que no alcance, de perderlo, de hacer un mal negocio.
  • Ansiedad: por cómo manejar la propia economía, por querer ganar más sin tener un plan.
  • Envidia: resentimientos o celos de quien tiene más, en vez de inspirar mejor la propia situación.
  • Inseguridad: “si no gano lo suficiente, es porque no valgo lo suficiente”

Es importante reconocer que estas emociones son normales y que no hay nada de malo en sentirse así… por un rato. Como decimos siempre, la información es poder. Y registrar nuestras emociones, tanto las buenas como las malas, es una fuente enorme de información. Reconocer nuestras propias emociones para resignificarlas. Si siento vergüenza por tener menos que la gente a mi alrededor, o me genera ansiedad el futuro, tengo que preguntarme qué puedo hacer para generar mejores ingresos o aumentar mi capacidad de ahorro y armar un plan. No somos eso que estamos sintiendo.

Esa es la foto de hoy, y podemos cambiarla. Es clave que cambiemos la narrativa. No decimos que es fácil, decimos que es POSIBLE.

De esto vamos a estar hablando todo este mes, por acá y por nuestras redes. Porque es un tema que necesitamos visibilizar, y mucho.

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MEDIOMUNDO

Información, consejos y reflexiones que nos invitan a repensar nuestra manera de relacionarnos con el trabajo y con las personas a nuestro alrededor.

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